Judit Fuster: “No me gusta depender de nadie”

La barcelonesa Judit Fuster (44) es una artista polifacética. Estudió Bellas Artes y alterna sus días en los roles de escultora, ilusionista, actriz y también de camarera cuando lo artístico no tiene movimiento. En sus presentaciones en el Cabaret RAI (Recursos d’Animació Intercultural), un espacio para la transformación en Ciutat Vella, destaca la necesidad de igualdad en los derechos de los hombres y las mujeres.

MIGUEL ÁNGEL PÉREZ

¿Cómo comenzó en el mundo las artes?

Desde pequeña siempre me había gustado mucho el arte. Todos los veranos viajábamos mucho por toda Europa con mi familia, y yo siempre me quedaba muy enganchada con los artistas de calle que pintaban y dibujaban. A los nueve años me impactó Montmartre en París y supongo que fue por ese espíritu de libertad de los artistas, de no depender de nadie sino de ellos mismos. Como mujer siempre he sido muy libre, no me gusta depender de nadie. Cuando yo era adolescente mi madre trabajaba en TV3, la televisión estatal de Cataluña, haciendo una serie de dibujos animados. Creo que yo tomé esa faceta de ella. La he visto dibujar y a mí me encantaba y entonces cuando acabé el bachillerato en esa época, aunque sabía que bellas artes no era una carrera con muchas salidas a nivel laboral, decidí hacerla.

¿Es difícil ser artista en un mundo en donde hay muchos más hombres?

Como mujer con muchos talentos, en lo que insisto es que lo que hay que respetar es la libertad de cada uno, sin importar el género, respetemos el corazón de cada uno, la ilusión de lo que queramos ser y hacer. Tenemos las mismas capacidades, lo que necesitamos es demostrarlas para lograr la igualdad entre géneros. Debemos hablar menos y ejecutar más.

Usted ha hecho rocas para parques temáticos y hoteles, ¿Es muy duro este tipo de trabajo para una mujer escultora?

Crear las rocas no representaba ninguna dificultad para mí como mujer escultora, lo difícil era desarrollar los proyectos en un mundo de hombres, rodeada diariamente de mucho machismo y prejuicios.

¿Con la magia pasa algo parecido?

Es un mundo muy de hombres y es difícil entrar, entonces me volví muy autodidacta. Lo miraba como una afición, no como una profesión. ¡Me la pasaba bien! Empecé a ir a todas partes con mi paquete de cartas y mis pañuelos para hacer trucos. Surgía de forma natural en las fiestas y así fui ganando terreno y ya valoraban mi talento. Ya no me juzgan solo por mi género.

¿Alterna entonces el ser escultora con ser ilusionista?

Sí. Pero nunca he vivido de hacer magia. La magia la sigo haciendo más por afición. He sido hasta camarera para poder ganarme la vida. No soy una mujer derrochadora, pero necesito ganarme la vida.

Judit Fuster 5
Afiche promocional de presentación del personaje de Montserrat Escopinya de la actriz Judit Fuster en el Cabaret RAI en Barcelona

Usted dice que le da pánico subirse a un escenario, ¿cómo explica entonces que también se dedique ahora a ser actriz de cabaret si dice ser tan tímida?

Todo surgió de una invitación que me hicieron de la compañía de teatro “La Cubana”. ¡Tan pronto me disfrazaba y me convertía en el personaje, se me acababa el pánico! Después de esta oportunidad, pasé a colaborar con un colectivo de teatro social conocido como el Cabaret RAI, en el barrio del Born en Barcelona, en donde realizamos diferentes actividades y trabajamos mucho con mensajes de igualdad en la diversidad. Cuando realmente te llega a poseer un personaje pierdes por completo el pánico escénico, el miedo a decir verdades y a que te juzguen. Cuando me disfrazo siento que la vida es un carnaval y aporto de alguna manera en la defensa del derecho a la igualdad que tenemos las mujeres.

“Cuando me lo quito queda el personaje colgado en la percha y vuelve la mujer que tiene que trabajar día a día para vivir, integrando los roles de escultora, ilusionista y actriz.”

¿Cuánto tiempo lleva con este proyecto y qué personajes ha creado?

Llevo 6 años con este proyecto y he creado dos personajes. Uno es el de una alemana mentalista llamada “Elga Von Fuster”, que es de un carácter muy masculino. En el show, “Elga” lee las mentes de las personas y cuenta en el escenario lo que están pensando. Este personaje vuelve al escenario por lo menos una vez al año para apoyar un evento que promueve el respeto por la diversidad sexual. Es más, yo creo que el personaje de Elga es bastante feminista. El otro se llama “Montserrat Escopinya”, es una pescadera jubilada de 69 años que hace magia y vive en el barrio el Born. Es una mujer sencilla, de barrio, que nunca ha salido de la ciudad. El show maneja temas actuales de la vida local de Barcelona. Es de carácter benéfico y se realiza una vez al mes durante el invierno y la primavera.

¿Cómo es realmente Judit Fuster cuando se quita el disfraz de estos personajes?

Cuando me lo quito queda el personaje colgado en la percha y vuelve la mujer que tiene que trabajar día a día para vivir, integrando los roles de escultora, ilusionista y actriz. Queda la mujer comprometida con la lucha por los derechos de las mujeres, ya que estoy más que convencida que todavía en el mundo de las artes hay mucha desigualdad y aún queda mucho por hacer.

“Cuando me disfrazo siento que la vida es un carnaval y aporto de alguna manera en la defensa del derecho a la igualdad que tenemos las mujeres.”

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